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martes, 6 de febrero de 2018
"Las cosas por su nombre" Columna de Emerson Grajales Usma / Exdirector de RESCOLDO COLOMBIA
Por
Emerson
Grajales Usma*
En los últimos años, las
campañas políticas han estado acompañadas de insultos y trampas desde totas las
orillas. La que estamos viviendo, es sin duda alguna, la más tortuosa, debido a
la presencia del grupo de las Farc que ahora unge de partido político.
Decir que tal o cual
dirigente o agencia política están promoviendo las rechiflas de las que han
sido víctimas sus más “destacados” lideres guerrilleros y hoy aspirantes tanto
al congreso como a la presidencia, en el caso de Timochenko; es un absurdo
enorme. Por sí solo, el rechazo que genera la presencia de manera cínica en la
plaza pública de quienes no pagarán un solo día de cárcel por sus crímenes de
lesa humanidad; está ligado a un sentimiento de tristeza y dolor por hechos
ocurridos a lo largo de más de 50 años de terror.
En mi caso particular, como
víctima, tras un atentado con una bomba, del que fui blanco en la ciudad de Pereira donde mi
hermano, el mayor de la familia, perdió la vida; me opongo rotundamente a que
quienes fueron mis verdugos, se pavoneen en las vías públicas como si no
hubieran cometido delito alguno.
Si bien para don Juan Manuel Santos, los hoy “políticos”, son unos angelitos, para el país, en especial para aquel donde las víctimas siguimos con el dolor latente; continúan siendo unos miserables que no se merecen la más mínima atención de los ciudadanos de bien y que aún tienen embargado su dolor por el descaro de sus victimarios que con la venia del presidente Santos, cuentan con una impunidad injusta.
No necesitamos, las víctimas,
que nos persuadan para decirle a los terroristas Timochenko, Iván Márquez,
Pablo Catatumbo y al resto de esa caterva; que no los queremos, que no son
bienvenidos a nuestras regiones, que paguen por sus crímenes que no son pocos y
que reparen a las víctimas como debe ser.
El hecho de que para el
ilegitimo presidente Santos, ellos son unos “señores”; para nosotros no son más
que un puñado de criminales arropados de impunidad.
Las cosas hay que llamarlas
por su nombre, y no es que tengamos patente de corso para pasar de la crítica
al insulto. El presidente Santos, ha pedido, igualmente de manera cínica, que a
los candidatos del grupo terrorista Farc, se les trate bien. Esa sí que es una
posición tan difícil como complicada. No podemos buscar cómo llamar a quienes
por más de medio siglo han bañado nuestro país de sangre. Son y seguirán siendo
unos criminales y terroristas. Con el “combustible” del narcotráfico, han
logrado mantener su actividad belicosa tanto contra la fuerza pública como
contra la población civil y la infraestructura del Estado.
No podemos cesar nuestra
posición de repudio e indignación, hasta que tanto Timochenko como sus
fratricidas paguen por sus delitos atroces.
*Asesor
y consultor
@Grajalesluise
viernes, 26 de enero de 2018
"Él", hombre de gran respeto por las mujeres" Columna "extra" de Emerson Grajales Usma
Por Emerson Grajales Usma*
Durante estos días, la
periodista Claudia Morales, publicó una columna en el influyente diario El
Espectador, bajo el rotulo de “Una defensa del silencio” donde da cuenta de que fue víctima de abuso
sexual de quien en ese momento ejercía como su jefe, a quien identifica sólo
con una especie de “seudónimo” como “Él”.
Debemos reconocer este
verdadero derecho de las víctimas de violencia sexual a guardar silencio, que
está ligado a un concepto que podría determinarse, como ya lo citó un
reconocido jurista; “tiempo propio”.
La periodista advierte en su
confuso escrito que quien la abuso sexualmente, “era un hombre relevante en la
vida nacional. Ahora lo sigue siendo y, además, hay otras evidencias que
amplían su margen de peligrosidad”. Sobre esta última epístola, la periodista
desconoce que quienes ejercemos tan difícil actividad, “tenemos”, (no todos
porque en mi caso fallaron sin imparcialidad alguna); el amparo del Estado y
otras garantías cómo salir del país, si fuese necesario, luego de una denuncia
ante los entes jurídicos, y por qué no, con resonancia en los medios de
comunicación que permanentemente buscan amparar a las mujeres que han sido
víctimas de esta detestable práctica.
Pero insisto, si su silencio
iba a ser prolongado, no debió “picar” porque estaba plenamente en conocimiento,
que lo que hoy está viviendo, iba a ser peor que haber llevado el caso a la
justicia y más si se trata de que “Él” es una persona relevante en la vida
nacional, como lo advierte en su escrito de opinión.
En lo personal, veo que de
esa columna se desprenden dudas y un fuerte tufillo. Según los tiempos, los
escenarios y los términos que utiliza la citada periodista; podría estarse
refiriendo al entonces Presidente Álvaro Uribe, quien para aquella época, dignificaba
como su jefe de turno.
Dudas. Conociendo como
distingo a Claudia Morales, su escrito está bien lejos a que sea de su autoría.
Siempre ha sido una mujer pausada, puntual, vertical y ante todo, muy objetiva.
Nunca la he leído ni menos escuchado con palabras que ahora expone en la
columna.
Más bien pareciera que le
está haciendo un mandado a un “archíenemigo” de “Él” y de paso, un favor a un
muy buen amigo de ella, que los tiene hasta en el exterior.
Una mujer con un dolor tan
profundo como el que debe, lógicamente, causar una violación sexual, no tiene
la capacidad de mantener “almacenado en su memoria” ese acto que de paso la
deja muy marcada.
Y si fue como yo lo planteo, un mandado; me parece que echó a
“sombrerazo” de su memoria los realmente buenos actos que tuvo “Él” con ella y
con su esposo, contando desde sus propios nombramiento y designación.
La invito, Claudia, para que
no decaiga en su valor y denuncie si en realidad los hechos son como “fabulosamente”
los narra; o que diga, quien la mal persuadió para cometer tremendo error que socavó
su propia dignidad y su profesión, solo para enlodar la imagen de “Él”, un
hombre probo, como usted bien lo sabe, y que ha guardado inmejorable respeto
por las mujeres.
*Asesor
y consultor
@Grajalesluise
jueves, 25 de enero de 2018
El comienzo del fin. Columna de Emerson Grajales Usma / Exdirector de RESCOLDO COLOMBIA
El
comienzo del fin
Por Emerson Grajales Usma*
Nunca he escrito con tanto
sentimiento como veo que hoy lo voy a hacer por tratarse de dos temas bien
sensibles que han logrado debilitar mi ánimo y se han clavado en lo más
profundo de mi alma y tiene al borde del colapso, mi corazón.
El 14 de junio de 2016, el
ser que más he adorado (y seguiré adorando) que es mi Madre, ingresó de
urgencia por una infección urinaria a una clínica de la ciudad de Pereira.
Fueron cerca de 46 días que los médicos entregaron toda su capacidad y
profesionalismo para salvar su vida, luego que una bacteria se le asentara en uno de sus órganos y acabara con su vida el
31 de julio del mismo año.
A mi madre, le agradezco que
contribuyera con mi estudio de periodismo, pues en medio del abandono al que
fue sometida por mi progenitor, le correspondió con sobrada valentía, seguir
adelante para lograr sobrevivir.
No dejo de reconocer que
todos, en absoluto todos los médicos, enfermeros y hasta el director de la
clínica, hicieron considerables esfuerzos de manera infructuosa por devolvernos
a nuestra Matrona con vida.
Un año antes, otros galenos
no menos profesionales, le diagnosticaron a Myriam, mi compañera de todas las
luchas por 12 años, un cáncer con el que libró una dura batalla por más de 24
meses y que este 17 de enero, segó su vida. De nuestra relación, muy hermosa
por cierto, no quedaron hijos; pero de su triste muerte, le sobreviven tres
preciosos hijos jóvenes de su primer matrimonio: Yuhana, Marcela y Juan David-
Con ellos, compartí hermosos momentos y llevamos una relación muy cordial.
De Myriam, aprendí cosas
hermosas como ella igualmente de mi y hablaba sobre mí, sobre mis columnas de
opinión que publicaba en diarios regionales y nacionales. Se las leía a mi
Madre. Hablaba sobre mis logros. Me acompañó en giras políticas sin ninguna restricción.
Como mi progenitora, se sentía orgullosa de mi vida diaria.
Con Myriam, tomamos la
determinación que ante la grave enfermedad de mi Madre y el delicado
diagnostico de ella; se iría a llevar su penosa enfermedad al lado de sus hijos
apoyada aquella triste decisión también ante mi cesante actividad laboral.
Como pueden ver, la ordalía que
hoy me cubre, evidentemente conjuga a la perfección con mi insondable soledad.
Todo esto, me ha llevado a
pensar, que tanto la muerte de mi adorada Madre, como la de Myriam a tan
temprana edad, podría ser el comienzo del fin.
*Asesor
y consultor
@Grajalesluise
viernes, 12 de enero de 2018
Los cinco inamovibles del No. Por Alejandro Ordóñez Maldonado* Columna en réplica
Por Alejandro Ordóñez Maldonado*
La carta estaba dirigida a Iván Duque, pero también al
expresidente Álvaro Uribe Vélez. Estaba dirigida a Marta Lucía Ramírez y al
expresidente Andrés Pastrana Arango. Estaba dirigida al Centro Democrático, a
las bases conservadoras, a la Colombia creyente, a la Reserva Activa de
nuestras Fuerzas Militares y de Policía, a las víctimas de las Farc, a todos aquellos
sectores que el 2 de octubre logramos unirnos para derrotar en las urnas a Juan
Manuel Santos y sus cómplices... la carta estaba dirigida a toda Colombia.
Y aunque algunos la redujeron a un “intercambio epistolar”, era,
mejor, es una carta importante. Su trascendencia no radica en que promueva la
socialización de programas de gobierno o la definición de un mecanismo de
elección para el candidato único de la coalición del No. Radica en que marca
los cinco motivos fundamentales por los que los colombianos salieron a votar el
2 de octubre de 2016, los inamovibles que debe tener el próximo presidente de
Colombia si realmente tiene la intención de respetar el mandato ciudadano.
Justicia real y efectiva para los máximos responsables de
genocidios, delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra es el primero de
ellos. Colombia no quiere que los cabecillas de las Farc sigan por el país
impunes, felices y provocadores. Lo he repetido: la paz es fruto de la
justicia. De otra forma será imposible que prospere cualquier intento de
reconciliación. Antes de aspirar a pasar por el Congreso de la República, los
terroristas tienen que pasar el tiempo que merecen en La Picota.
El segundo inamovible es que ellos, los
‘comandantes’, no tienen derecho alguno de gobernar al pueblo colombiano. No
merece derechos políticos quien bañó de sangre el suelo de la patria. Nada más
indignante que ver a los violadores de niñas y responsables de miles y miles de
abortos haciendo las leyes o las políticas públicas que impactarán a las nuevas
generaciones.
El tercero tiene que ver con sus fortunas. Son millonarios los cabecillas de las Farc y, con la bendición del presidente Juan Manuel Santos, están lavando los euros y dólares. Es una vergüenza para el país que ese dinero se despilfarre en lugar de ser utilizado para reparar a las víctimas. Sin cárcel y sin impuestos para los bandidos quedaría clarísimo que ser pillo paga. Desde el 7 de agosto eso debe cambiar, eso va a cambiar.
No más santuarios de cocaína en Colombia es el cuarto punto, que no es susceptible de modificación. Por andar ofreciendo concesiones a los narcotraficantes, Colombia ha vivido un drama social, económico y político durante décadas. Todos lo tienen claro, y el país podría pagar un alto costo a nivel internacional por ello. Internamente ya lo padece, los niños y jóvenes están sometidos ante la drogadicción.
Y el quinto inamovible, por el que los ciudadanos salieron a las urnas el 2 de octubre con plena convicción, es el desmonte definitivo de la ideología de género, esa que asegura que el hombre no nace siendo hombre ni la mujer nace siendo mujer. Esa que promueve el aborto, la eutanasia, la destrucción de la familia. Esa que tuvo a Humberto de la Calle y a Gina Parody como sus voceros. Esa misma por la que los padres de familia nos movilizamos el 10 de agosto de 2016. ¿Recuerdan?: ‘¡Con mis hijos no te metas!’.
A todos los destinatarios de la carta debo preguntarles: ¿estamos de acuerdo en los inamovibles?
Eso es lo importante hoy. Que las fuerzas y los candidatos de la coalición del No, con plena claridad, le digan al país si van a respetar los motivos por los que colombianos votaron lo que votaron en el plebiscito. Si van a saldar la gran deuda que ese 2 de octubre surgió con la sociedad. Allí está la trascendencia de una carta, su impacto en la nación. Allí está mi resumen de lo que significa caminar unidos hacia la victoria.
* Candidato presidencial
El tercero tiene que ver con sus fortunas. Son millonarios los cabecillas de las Farc y, con la bendición del presidente Juan Manuel Santos, están lavando los euros y dólares. Es una vergüenza para el país que ese dinero se despilfarre en lugar de ser utilizado para reparar a las víctimas. Sin cárcel y sin impuestos para los bandidos quedaría clarísimo que ser pillo paga. Desde el 7 de agosto eso debe cambiar, eso va a cambiar.
No más santuarios de cocaína en Colombia es el cuarto punto, que no es susceptible de modificación. Por andar ofreciendo concesiones a los narcotraficantes, Colombia ha vivido un drama social, económico y político durante décadas. Todos lo tienen claro, y el país podría pagar un alto costo a nivel internacional por ello. Internamente ya lo padece, los niños y jóvenes están sometidos ante la drogadicción.
Y el quinto inamovible, por el que los ciudadanos salieron a las urnas el 2 de octubre con plena convicción, es el desmonte definitivo de la ideología de género, esa que asegura que el hombre no nace siendo hombre ni la mujer nace siendo mujer. Esa que promueve el aborto, la eutanasia, la destrucción de la familia. Esa que tuvo a Humberto de la Calle y a Gina Parody como sus voceros. Esa misma por la que los padres de familia nos movilizamos el 10 de agosto de 2016. ¿Recuerdan?: ‘¡Con mis hijos no te metas!’.
A todos los destinatarios de la carta debo preguntarles: ¿estamos de acuerdo en los inamovibles?
Eso es lo importante hoy. Que las fuerzas y los candidatos de la coalición del No, con plena claridad, le digan al país si van a respetar los motivos por los que colombianos votaron lo que votaron en el plebiscito. Si van a saldar la gran deuda que ese 2 de octubre surgió con la sociedad. Allí está la trascendencia de una carta, su impacto en la nación. Allí está mi resumen de lo que significa caminar unidos hacia la victoria.
* Candidato presidencial
Con vergüenza ajena Por Emerson Grajales Usma* / Exdirector RESCOLDO
Por Emerson Grajales Usma*
Quiero resaltar en estas líneas
de opinión, la importancia que ha tenido la exitosa carrera pública del ex
gobernador de Risaralda, Víctor Manuel Tamayo Vargas.
El doctor Tamayo, es un
erudito, colmado de sensibilidad social. Ha liderado importantes obras en los
14 municipios que conforman su pequeña comarca, obras todas que ha favorecido
notoriamente al colectivo. Es un hombre con probada transparencia y son
precisamente esos valores, los que le ha permitido ser el centro de atención de
la sociedad risaraldense.
Desde el partido Conservador,
logró escalar a través de importantes cargos. Inició a los 18 años como
concejal de su natal Santa Rosa de Cabal y luego fue elegido diputado
departamental. Como secretario de gobierno de Risaralda, en su momento,
adelantó tareas de seguridad conjuntamente con el ejercito del Batallón San
Mateo, en municipios cuyo orden público estaba en la cresta de la inseguridad.
En 1995 estuvo en la administración del gobierno de Juan Manuel Arango como
secretario de Gobierno de Pereira. Entre el 1998 y 2001 llegó por tres oportunidades
a la Cámara de Representantes con 28 mil votos, como reemplazo de Guillermo
Botero Mejía.
Buscó de manera infructuosa,
respaldo con una votación de 140 mil sufragios en las justas de 2014 para
repetir en la gobernación de su departamento.
Aunque su registro de
intención de votos se mantiene, recientemente dejó entrever su anhelo de
aspirar a la Cámara de Representantes para el 2018 a nombre del Partido Centro
Democrático, contando con el respaldo de los ilustres ex precandidatos
presidenciales Francisco “Pacho” Santos y Carlos Holmes Trujillo. Pero su
aspiración despertó dentera en algunos politiqueros de Risaralda, que de
inmediato se trasladaron a la ciudad de Bogotá y buscaron al jefe natural de la
colectividad Centro Democrático; al ex presidente Álvaro Uribe Vélez. Luego de
que Juan Hurtado Cano y Álvaro Ramírez, hicieran “leña” con su buen nombre,
hasta el punto de enlodarlo de manera miserable e injusta, su aspiración se vio
truncada precisamente cuando estaba presentando su documentación para
inscribirse como candidato.
Ese rechazo del Centro
Democrático, despertó molestia en Risaralda, ya que Víctor Manuel Tamayo, goza
de inmenso aprecio por la sociedad en cada uno de los municipios. Es lógico que
el senador Álvaro Uribe, es quien da la última palabra en la colectividad, pero
suena a sórdido que quienes mantienen la detestable tarea de despotricar y
desteñir el buen nombre de los dirigentes, dirigentes en el departamento, hayan
logrado su cometido dejando de paso a Risaralda, sin otra carta más para la
Cámara, que muy seguramente sería efectiva.
Apoyaré la aspiración de los
candidatos todos al congreso de la República por el Centro Democrático.
Respaldaré sin ninguna limitante a Iván Naranjo candidato a la Cámara por
Risaralda y ratifico mi trabajo por la candidatura presidencial del doctor Iván
Duque, con la firme convicción que el tiempo le dará la razón el ex gobernador
Tamayo Vargas.
*Asesor
y consultor
@Grajalesluise
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