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miércoles, 7 de febrero de 2018

El dictador acorralado. Columna de Marianella Salazar*


El dictador acorralado
Por Marianella Salazar*
La última semana no pudo ser peor para la “narcocracia” tambaleante de Nicolás Maduro, desenmascarado como genocida al circular el audio en el que Oscar Pérez se entregaba con vida antes de ser fusilado en la cobarde masacre de El Junquito; inmediatamente vino el sorpresivo mandarriazo de la Unión Europea a la nomenclatura y a sus testaferros, que también tienen en estado de pánico a boliviejos y bolichicos.
La salida sorpresiva del aliado en el Departamento de Estado, Tomas Shannon, marca el endurecimiento de la política exterior contra el nuevo eje del mal –Irán, Venezuela, Cuba y Corea del Norte–, anunciado por el presidente Trump, que en solo un año ha hecho más contra esta dictadura que Clinton y Obama juntos, al ejercer una férrea directriz para restaurar la democracia como no se había visto en décadas en América Latina.
Por si fuera poco, y pese a los esfuerzos cómplices de la MUD en el fraude electoral que permitirá a Maduro maquillarse como demócrata, el país miró con asombro el grotesco nivel de empatía, ósculos incluidos, entre representantes de la narcodictadura y los desprestigiados portavoces de una MUD con mayoría de partidos invalidados por el CNE, para favorecer la candidatura prêt-à-porter de Henry Ramos Allup, que convalidara el simulacro de la reelección presidencial.
Pero el punto culminante ha sido el secretario de Estado, Rex Thillerson, con sus declaraciones antes de su gira latinoamericana, justo al día siguiente del discurso ante el Estado de la Unión –cuando Trump anunció la reapertura de la prisión antiterrorista en Guantánamo–, donde vaticina un cambio de régimen y la posibilidad de un pronunciamiento militar contra la dictadura, al mismo tiempo que invitó a Maduro a irse a cualquiera de las haciendas que sus buenos amigos, los Castro, le tienen preparadas en Cuba.
No habían terminado de hacer efecto esas declaraciones cuando regresa al país Rodríguez Zapatero, para intentar un acuerdo que incluya una amañada observación internacional en las elecciones adelantadas, mientras el país sigue desangrándose de hambre, criminalidad y con la más grave crisis de salud que conozca el continente desde la colonización española.
Como ocurre cada vez que se anuncia la llegada del español más repudiado en Venezuela desde José Tomás Boves, las mazmorras de la dictadura se abren para nuevos presos políticos. Esta vez cometieron la impensable torpeza de sacar de su casa durante la madrugada al único representante vivo de la Junta de Gobierno que derrocó la dictadura perezjimenista en 1958, Enrique Aristiguieta Gramcko, a quien se le acusó de convocar una huelga ilegal hace 60 años. Ningún fiscal del Ministerio Público se prestó a firmar semejante mamarrachada y tuvieron que ordenar inmediata libertad plena. Esa jugarreta demostró el temor a que en un gobierno de transición, la figura honorable de un venezolano de intachable trayectoria, como el doctor Aristiguieta, aglutine fuerzas nacionales en la dura etapa hacia la democracia.
Haya o no acuerdo, el país desconocerá el llamado inconstitucional a elecciones fraudulentas y no acudirá a legitimar semejante bazofia, lo que significará también el entierro de los que se prestaron a la farsa, Borges, Rosales, Falcón y Ramos Allup, que sufren el mismo nivel de rechazo de los oficialistas.
Coincidiendo con la llegada de Zapatero, aterrizó en Maiquetía el ex paladín de la justicia que colocó en el banquillo al dictador chileno Augusto Pinochet. Convertido en mercachifle de los grandes ladrones y corruptos de América Latina, el ex juez español Baltazar Garzón –asalariado de Diego Salazar para la recuperación de millones de euros en la Banca de Andorra– vino a diseñar el salvoconducto para la huida del dictador acorralado, a quien el mapamundi teñido por las sanciones se le hace cada vez más chiquitico.
*Columnista de El Mundo de España

martes, 6 de febrero de 2018

Lujosa entrevista de Jaime Bayly a Álvaro Uribe Vélez

"Las cosas por su nombre" Columna de Emerson Grajales Usma / Exdirector de RESCOLDO COLOMBIA


Las cosas por su nombre

Por Emerson Grajales Usma*

En los últimos años, las campañas políticas han estado acompañadas de insultos y trampas desde totas las orillas. La que estamos viviendo, es sin duda alguna, la más tortuosa, debido a la presencia del grupo de las Farc que ahora unge de partido político.

Decir que tal o cual dirigente o agencia política están promoviendo las rechiflas de las que han sido víctimas sus más “destacados” lideres guerrilleros y hoy aspirantes tanto al congreso como a la presidencia, en el caso de Timochenko; es un absurdo enorme. Por sí solo, el rechazo que genera la presencia de manera cínica en la plaza pública de quienes no pagarán un solo día de cárcel por sus crímenes de lesa humanidad; está ligado a un sentimiento de tristeza y dolor por hechos ocurridos a lo largo de más de 50 años de terror.

En mi caso particular, como víctima, tras un atentado con una bomba, del que fui blanco en la ciudad de Pereira donde mi hermano, el mayor de la familia, perdió la vida; me opongo rotundamente a que quienes fueron mis verdugos, se pavoneen en las vías públicas como si no hubieran cometido delito alguno.

Si bien para don Juan Manuel Santos, los hoy “políticos”, son unos angelitos, para el país, en especial para aquel donde las víctimas siguimos con el dolor latente; continúan siendo unos miserables que no se merecen la más mínima atención de los ciudadanos de bien y que aún tienen embargado su dolor por el descaro de sus victimarios que con la venia del presidente Santos, cuentan con una impunidad injusta.

No necesitamos, las víctimas, que nos persuadan para decirle a los terroristas Timochenko, Iván Márquez, Pablo Catatumbo y al resto de esa caterva; que no los queremos, que no son bienvenidos a nuestras regiones, que paguen por sus crímenes que no son pocos y que reparen a las víctimas como debe ser.  

El hecho de que para el ilegitimo presidente Santos, ellos son unos “señores”; para nosotros no son más que un puñado de criminales arropados de impunidad.

Las cosas hay que llamarlas por su nombre, y no es que tengamos patente de corso para pasar de la crítica al insulto. El presidente Santos, ha pedido, igualmente de manera cínica, que a los candidatos del grupo terrorista Farc, se les trate bien. Esa sí que es una posición tan difícil como complicada. No podemos buscar cómo llamar a quienes por más de medio siglo han bañado nuestro país de sangre. Son y seguirán siendo unos criminales y terroristas. Con el “combustible” del narcotráfico, han logrado mantener su actividad belicosa tanto contra la fuerza pública como contra la población civil y la infraestructura del Estado.

No podemos cesar nuestra posición de repudio e indignación, hasta que tanto Timochenko como sus fratricidas paguen por sus delitos atroces.
*Asesor y consultor
@Grajalesluise

viernes, 26 de enero de 2018

"Él", hombre de gran respeto por las mujeres" Columna "extra" de Emerson Grajales Usma

“Él”, hombre de gran respeto por las mujeres
Por Emerson Grajales Usma*

Durante estos días, la periodista Claudia Morales, publicó una columna en el influyente diario El Espectador, bajo el rotulo de “Una defensa del silencio”  donde da cuenta de que fue víctima de abuso sexual de quien en ese momento ejercía como su jefe, a quien identifica sólo con una especie de “seudónimo” como “Él”.

Debemos reconocer este verdadero derecho de las víctimas de violencia sexual a guardar silencio, que está ligado a un concepto que podría determinarse, como ya lo citó un reconocido jurista; “tiempo propio”.

La periodista advierte en su confuso escrito que quien la abuso sexualmente, “era un hombre relevante en la vida nacional. Ahora lo sigue siendo y, además, hay otras evidencias que amplían su margen de peligrosidad”. Sobre esta última epístola, la periodista desconoce que quienes ejercemos tan difícil actividad, “tenemos”, (no todos porque en mi caso fallaron sin imparcialidad alguna); el amparo del Estado y otras garantías cómo salir del país, si fuese necesario, luego de una denuncia ante los entes jurídicos, y por qué no, con resonancia en los medios de comunicación que permanentemente buscan amparar a las mujeres que han sido víctimas de esta detestable práctica.

Pero insisto, si su silencio iba a ser prolongado, no debió “picar” porque estaba plenamente en conocimiento, que lo que hoy está viviendo, iba a ser peor que haber llevado el caso a la justicia y más si se trata de que “Él” es una persona relevante en la vida nacional, como lo advierte en su escrito de opinión.

En lo personal, veo que de esa columna se desprenden dudas y un fuerte tufillo. Según los tiempos, los escenarios y los términos que utiliza la citada periodista; podría estarse refiriendo al entonces Presidente Álvaro Uribe, quien para aquella época, dignificaba como su jefe de turno.
Dudas. Conociendo como distingo a Claudia Morales, su escrito está bien lejos a que sea de su autoría. Siempre ha sido una mujer pausada, puntual, vertical y ante todo, muy objetiva. Nunca la he leído ni menos escuchado con palabras que ahora expone en la columna.

Más bien pareciera que le está haciendo un mandado a un “archíenemigo” de “Él” y de paso, un favor a un muy buen amigo de ella, que los tiene hasta en el exterior.

Una mujer con un dolor tan profundo como el que debe, lógicamente, causar una violación sexual, no tiene la capacidad de mantener “almacenado en su memoria” ese acto que de paso la deja muy marcada. 

Y si fue como yo lo planteo, un mandado; me parece que echó a “sombrerazo” de su memoria los realmente buenos actos que tuvo “Él” con ella y con su esposo, contando desde sus propios nombramiento y designación.

La invito, Claudia, para que no decaiga en su valor y denuncie si en realidad los hechos son como “fabulosamente” los narra; o que diga, quien la mal persuadió para cometer tremendo error que socavó su propia dignidad y su profesión, solo para enlodar la imagen de “Él”, un hombre probo, como usted bien lo sabe, y que ha guardado inmejorable respeto por las mujeres.

*Asesor y consultor

@Grajalesluise

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