#TodosSomosResponsablesDeTodos

viernes, 16 de octubre de 2020

"Y aunque suena difícil de creer, la izquierda burda y miserable de este país, ha logrado encontrar eco en desteñidos togados"

 

Una determinación en derecho

Por Emerson Grajales Usma*

 

La Corte Suprema de Justicia, había dictado medida de aseguramiento en su lugar de residencia al expresidente y entonces Senador Álvaro Uribe Vélez, por supuestos actos de soborno a testigos y fraude procesal. Medida dictada el anterior 4 de agosto.

No cabe duda, que el hoy exsenador Uribe debe acatar la justicia como cualquier colombiano; lo que no está dentro de lo normal es que la justicia abuse de su poder para meter preso al primero que acuerden con la oposición por meros temas políticos. El expresidente Álvaro Uribe, desde iniciada la década del dos mil, se ha convertido en la piedra en el zapato para la izquierda y para la extrema izquierda; (que en el fondo son los mismos).

Cuando el también exgobernador de Antioquia tomo la determinación de lanzarse a la arena política a nivel nacional luego de su paso por la exclusiva universidad de Oxford en Inglaterra, (1997), lo hizo con la firme convicción de que su presencia en la plaza pública sería un detonante para sus opositores y detractores; tanto así que a Uribe le valió varios atentados contra su vida en medio de una campaña que lo llevaría indiscutiblemente a la presidencia en el 2002.

Con él, llegó el programa de gobierno llamado “seguridad democrática”, que financiado en gran parte con dineros del Plan Colombia, logró minimizar los secuestros que eran el pan de cada día en el gobierno que lo antecedió, como también los homicidios; pero fue precisamente en sus dos periodos (2002-2006 y 2006-2010), cuando la inversión extranjera pasó de US$2MIL MLLNS anuales a US$7MIL MLLNS en el mismo periodo.

Y todos esos logros, han beneficiado al país y así lo hemos reconocido la gran mayoría de colombianos, como también una mínima parte de nuestros conciudadanos, han desconocido sus logros como respuesta a una espesa dentera por la incapacidad de gestión y liderazgo de quienes han osado de enfrentarlo en las urnas.

Todo ello ha conllevado a un cumulo dañino en la oposición, hasta el punto de buscar aliados en todos los escenarios de la vida pública de Colombia, incluyendo las más altas Cortes de la justicia para que busquen “bloquearlo” en su libertad bajo “supuestos”, con estériles argumentos como los de vincularlo con el paramilitarismo en Colombia. Y Uribe se quedó con esa indeseable pero improbable estigmatización.

Y aunque suena difícil de creer, la izquierda burda y miserable de este país, ha logrado encontrar eco en desteñidos togados que llegaron al punto del descaro de ponerlo preso para que sus “titiriteros”, los de los cuestionados jueces; lo expongan en bandeja de plata como trofeo de guerra. Y lo lograron bajo el so pretexto, de que Uribe estaba sobornando testigos y por fraude procesal. Vaya falacia para ponerlo preso.

Pero qué bueno que una jueza de la República, sin mayores reconocimientos en su carrera como administradora de justicia, haya tomado la determinación de dejar en libertad al líder del Partido Centro Democrático por considerar que se le estaba violando el debido derecho a defenderse en libertad y ante la falta de pruebas por las que se le tenía privado de la libertad. Esa determinación de la Juez, llevó a la conclusión a los colombianos, que los carteles de la toga, siguen vivos y actúan al margen de la misma justicia y están al servicio de quienes en realidad han perturbado el orden público y jurídico en Colombia.

El expresidente Álvaro Uribe, jamás debió estar privado de la libertad, cuando todos los ciudadanos conocemos que quienes han orquestado la lucha por tener a Uribe tras las rejas, o muerto si es posible; son los mismos que han dejado una estela de asesinatos a lo largo y ancho del país y que hoy, cínicamente, posan de Padres de la Patria.

Bienvenido a la libertad doctor Álvaro Uribe Vélez. Colombia recobró también la esperanza de seguir en un país con democracia.

*Asesor y consultor

Twitter: @Grajalesluise

jueves, 23 de enero de 2020

"No se trata de discriminación ni de la persona de Matilda; tampoco que no sea capaz, que no tenga compromiso, y menos aún que no tenga derecho al éxito profesional"


Una secretaria de la mujer trans
Por John Mario González

Confieso que me parece jarto hablar de temas LGBTI, como el matrimonio homosexual. 

Son tan del fuero individual, tan inquisitivo, por decir lo menos, imponer a una persona una identidad sexual que no siente, que el ordenamiento jurídico debe ser lo más garantista posible. Pero como, por la vía de las hipérboles y el ensanchamiento de los conceptos, se ha llegado a una trasposición de valores y prioridades, creo en aquella medida de racionalidad que escuchara desde niño: ni tanto que queme el santo ni tan poco que no lo alumbre.

La frase viene a propósito del nombramiento de la secretaria de la Mujer en Manizales, una joven trans llamada Matilda González. Se descalifica a quienes se oponen tildándolos de élites conservadoras de corte patriarcal, persecutores de su identidad sexual, fanáticos religiosos. Claro que siempre habrá alguien con alguno de esos móviles, pero la descalificación no puede impedir entender el fondo del debate. No se trata de discriminación ni de la persona de Matilda; tampoco que no sea capaz, que no tenga compromiso, y menos aún que no tenga derecho al éxito profesional. En Colombia son miles de funcionarios homosexuales probos, comprometidos y muy competentes que se la juegan a diario por el país sin hacer alharaca de su condición sexual.

Y claro que se necesita inclusión, espacios para la población LGBTI, para el ejercicio pleno de sus derechos, pero eso no tiene que reñir con la representación que con esfuerzo han logrado las mujeres. El acuerdo que creó, inicialmente, una Oficina de la Mujer y Equidad de Género en Manizales, así como el Manual de funciones de la alcaldía y los diferentes documentos de política pública se orientan a que el cargo sea ocupado por una mujer, no una persona transgénero. Es que tampoco se trata de arrinconar a las mujeres al hablar de inclusión.

En el caso de Matilda, lo grave es que denigra del género femenino con el lenguaje soez e impublicable de los videos con los que ha llamado la atención, en los que incluso promueve o se muestra afín con la prostitución, tal como lo hace en PutaFeminista - Capítulo 1 del especial de Feminismo Interseccional e Intergaláctico.

Una cosa es que la Corte Constitucional haya establecido el trabajo sexual como un trabajo digno, que apunta más al reconocimiento de unos hechos, y otra que la prostitución no sea lesiva para los individuos y la sociedad. Es precisamente por lo que la prohíben en Estados Unidos, porque es esclavitud, la expande, conduce a una mayor inequidad sexual, no protege a las mujeres, y peor aún a los transgénero, quienes tienden a dedicarse más al trabajo sexual debido a la discriminación laboral.

No creo que una persona que se ha mostrado afín a la prostitución debiera entonces encarnar las prioridades de una ciudad como Manizales y de su agenda, que debe ser la de luchar contra la permisividad y la bellaquería de los hombres que abandonan a mujeres embarazadas y a sus hijos y no les pasa nada. La de mujeres que no encuentran trabajo en una ciudad que lleva décadas hablando de emprendimiento, pero que no pasa de los discursos. Una ciudad expulsora neta de migrantes y con una tasa de desempleo para las mujeres en noviembre pasado de 15,2 por ciento, cuando la media nacional fue de 12,6 por ciento.

Pero aquí, infortunadamente, estamos frente a las prioridades y falta de experiencia de un alcalde de Manizales excesivamente pantallero, que quiso llamar más la atención en la Feria de Manizales que cuando Pacheco lo hacía más que las reinas. Como dice el columnista de ‘La Patria’, Jorge Enrique Pava, la espectacularidad y la vitrina con la que el alcalde rodeó ese nombramiento terminó siendo de inmensa discriminación, pues redujo la persona a un instrumento de popularidad del alcalde. Ojalá Manizales no se haya equivocado y el alcalde no confunda sus selfis con la obra de gobierno.

sábado, 2 de noviembre de 2019

"El modelo está fracasando y requiere correctivos urgentes"


Urnas Calientes
Por Juan Lozano


Más allá de lo ocurrido en Bogotá, Cali y Medellín, que copan casi todo el espectro mediático nacional y dejan ver interesantes procesos deliberativos, campañas con propuestas estudiadas, candidatos de mucho peso y participación ciudadana ilustrada, lo que ocurrió en el resto del país, con excepciones notables, debe prender todas las alarmas cívicas, políticas, de seguridad, de control fiscal y éticas del país.

El retroceso democrático es escalofriante. La corrupción se incuba en las campañas, y se profundizó por la crisis de los partidos, la anarquía de coavales, la disputa a sangre y fuego de territorios y elecciones locales por grupos criminales, la violencia electoral, la indebida manipulación de muchas candidaturas por firmas, la resurrección de clanes y estructuras corruptas, los costos desbordados de las campañas, la trashumancia desenfrenada, la intervención desvergonzada de centenares de alcaldes y gobernadores para impulsar a sus sucesores y la ausencia de reportes financieros de los candidatos a las autoridades, entre otros factores.

El Gobierno Nacional de buena fe hizo lo que pudo. Impulsó la pedagogía electoral, estimuló las plataformas y los grupos de control y denuncia, lideró la acción de la Fuerza Pública para garantizar una jornada pacífica. La ministra del Interior y el Presidente de la república brindaron todas las garantías democráticas que estaban a su alcance y demostraron equilibrio político, alejados de cualquier favorecimiento partidista. El Gobierno, a diferencia de lo que ocurre en Venezuela o Nicaragua o Bolivia, no fue el problema. El problema es el sistema político.

El sistema político está podrido. El modelo está fracasando y requiere correctivos urgentes. La elección popular de alcaldes y gobernadores se ha venido deteriorando progresivamente hasta convertir la política en una herramienta criminal y el Estado en un botín en muchísimos municipios de Colombia.

Los centenares de miles de millones de pesos que invirtieron los políticos corruptos en esta campaña para hacerse con el poder territorial serán sustraídos en los próximos cuatro años de las arcas públicas. Las campañas multimillonarias de los bandidos saqueadores de nuestros presupuestos no las pagan ellos. No. Las terminamos pagando nosotros. Lo que ellos giran en sus jornadas proselitistas es un anticipo de lo que luego se roban.

Papel destacado, tratando de contener esta avalancha de delitos, irregularidades e infamias, cumplió el procurador Carrillo. Las cifras son escalofriantes. Solicitó 705 revocatorias de inscripciones, montó un puesto de mando unificado para contener amenazas contra 148 candidatos, tramitó 885 quejas por diversas causas, como participación de servidores públicos en política, trashumancia electoral, constreñimiento al elector o actos de corrupción.

El Procurador abrió 42 actuaciones preventivas, 19 indagaciones preliminares y suspendió a 12 servidores públicos por participación en política. Tiene abiertos 1.175 procesos disciplinarios a 503 candidatos. Y puso en evidencia que el 24,6 por ciento del país, es decir, 274 municipios, presenta un alto riesgo de trashumancia electoral, alcanzando el sorprendente umbral de 795.262 posibles trashumantes. El Procurador también hizo lo que pudo. Pero, insisto, el problema es el sistema.

Comparados con algunos de nuestros vecinos, debemos celebrar que haya elecciones, y comparados con nuestro pasado, debemos celebrar la caída en picada de acciones armadas contra el proceso electoral. Comparados con la economía global, debemos celebrar nuestras mejores proyecciones. Todo eso es cierto, y por eso, en Colombia hay esperanza frente a la construcción de un mejor futuro.

Sin embargo, para consolidarlo, una condición indispensable es una reforma política y electoral profunda que recupere la política como instrumento virtuoso para construir un mejor país.  

*Tomada de El Tiempo

sábado, 26 de octubre de 2019

"Hoy, debe ser el día que vamos a limpiar la política en las regiones a lo largo y ancho del país"


La jornada de hoy

Por Emerson Grajales Usma*


El de hoy, será un ejercicio que pese a los actos criminales que lo han antecedido, debe ser democrático en todo el país.

Una jornada anticipada por derrames de sangre tras asesinatos de candidatos a las corporaciones públicas; de secuestros de aspirantes a alcaldías y concejos; y de homicidios a los líderes comunitarios o sociales.

Sin lugar a dudas, hoy tendremos la oportunidad de volver a ver, las filas interminables en muchos escenarios de votación y todo por una razón: Las corporaciones públicas son las más votadas por aquello del contacto directo e inmediato entre el constituyente primario local y el aspirante a llegar por primera vez, o ser reelegido.

El gobierno nacional ha dispuesto de grupos especiales de las Fuerzas Armadas (Militares, policía y el CTI) para todo el país, pero con exclusivo énfasis en regiones donde aún existe o han regresado grupos armados al margen de la ley, con el fin de garantizar el buen desarrollo de la jornada electoral. Igualmente, en muchas zonas apartadas donde la violencia ha cobrado víctimas por recobrar el control tanto para tráfico de estupefacientes, como de explotación ilegal de minería.

El triste ejemplo de la violencia que tiene sitiada esta fecha, es el municipio de Suárez en el Cauca. Allí, fue asesinada una candidata a la Alcaldía y también un aspirante al Concejo.

Igualmente los entes de control, han hecho efectiva varias sanciones a funcionarios públicos por diferentes casos como participación abierta en política y por constreñimiento al electorado para votar por sus candidatos de “bolsillo”.

La de hoy, debe ser una fecha donde todos los colombianos, como una fiesta, asistamos a las urnas para escoger a los mejores, a quienes no han sido llamados por los entes de control y o judiciales.

El pueblo no puede elegir a los mismos de siempre, a quienes han permeado el erario del municipio, del departamento o de la nación para robustecer sus propias arcas o la de terceros.

Menos podemos caer en apoyar a quienes por conveniencia propia, han impuesto sus candidatos. Ya ha sido costumbre que los alcaldes o gobernadores, busquen a sus herederos para que se tape la olla podrida que “dejan” en su nefasta gestión.

Hoy, debe ser el día que vamos a limpiar la política en la región a lo largo y ancho del país.

Especialmente, invito a votar por las listas del Centro Democrático que nuestro partido avaló en todo el país; con excepción del departamento de Risaralda, donde los Congresistas del movimiento impusieron el candidato a la gobernación y alcaldía de Pereira, con un fuerte tufillo que no ha permitido ver el trasfondo de tamaña coacción.

En el caso del candidato a la gobernación de Risaralda por el Centro Democrático, para nadie es desconocido, ni para el mismo expresidente Álvaro Uribe Vélez, que Eduardo Cardona, se dedicó a despotricar del entonces mandatario Uribe a través de sus columnas en medios regionales y nacionales, con palabras desobligantes que sólo las tapan quienes tienen oscuros intereses en esta candidatura. Y eso que dicen ser “uribistas de pura estirpe”.

Igual sucedió con la candidata a la Alcaldía. Otra imposición que les permitió desconocer a los congresistas Corrales y Vallejo; las raíces políticas del ideario de Uribe, en cabeza del entonces Concejal por el Centro Democrático César Gómez, quien aspiraba a la Alcaldía de la Capital de Risaralda.

Esta noche los resultados nos darán la razón.

*Asesor y consultor
@Grajalesluise

viernes, 18 de octubre de 2019

"Hoy, todo el mundo mira con admiración la magnitud de las grandes obras de ingeniería en China, y la rapidez con la que se construyen"


El metro no será una seda

Por Mauricio Cárdenas Santamaría*

Desde que tengo uso de razón, el túnel de La Línea y el metro de Bogotá han sido los casos emblemáticos de lo que funciona mal en el Estado colombiano. O, mejor dicho, de lo que no funciona.
Pero todo parece indicar que estos dos proyectos por fin dejarán de ser parte de nuestro inventario de frustraciones colectivas.

Pese a todos sus atrasos y sobrecostos, según el director del Invías, el túnel de La Línea será inaugurado a comienzos de 2021. Se pondrá muy contento en el más allá el exsenador Víctor Renán Barco, quien solía recordar con cierta ironía que en los años cuarenta, cuando llegó por primera vez a Bogotá, el conductor –al pasar por el alto de La Línea– le dijo: “Joven, aquí van a hacer un túnel”. Muchos años después, con numerosos documentos Conpes a cuestas y aún más contratistas fallidos, el túnel finalmente será una realidad.

En el caso del metro, también hay motivos para celebrar.

La adjudicación del contrato esta semana a un consorcio de empresas chinas es un hito en la historia de un proyecto lleno de vicisitudes. Como lo señaló Guillermo Perry en una de sus últimas columnas, los defensores del metro subterráneo lo trataron de convertir en un ícono de una sociedad incluyente y progresista, en contraste con el metro elevado –a su juicio, excluyente y retardatario–, como si las obras de ingeniería tuvieran ideología, cuando lo que tienen son costos y riesgos, campos en los que los estudios técnicos concluyeron que era mejor no excavar en los complejos suelos de la capital.

La oposición a la obra elevada también trató de argumentar que el cheque del Gobierno Nacional había resultado “chimbo”, cuando la verdad es que sin esos recursos, la ciudad no habría podido abrir la licitación, y mucho menos adjudicarla. Otra cosa es que la Nación haya decidido, por sugerencia del alcalde Peñalosa, evaluar todas las opciones para el uso de esos recursos. Los estudios concluyeron que la mejor opción era el metro elevado, conjugado con nuevas troncales de TransMilenio. Ojalá se anuncie pronto quiénes van a construir las troncales de las avenidas 68 y Ciudad de Cali, que se harán con el mismo cheque girado por el Gobierno.

Pero también es pertinente señalar algunas preocupaciones.

Hoy, todo el mundo mira con admiración la magnitud de las grandes obras de ingeniería en China, y la rapidez con la que se construyen. Pero esa admiración no necesariamente se extiende a las obras que hacen las empresas chinas por fuera de su país.

En nuestro caso, no sobra recordar los problemas que ha tenido Gecelca –una empresa de propiedad del Gobierno Nacional– con el contratista chino responsable de la construcción de una termoeléctrica en Puerto Libertador, Córdoba. El proveedor instaló un generador que no funcionó adecuadamente e incumplió el cronograma, lo que dio pie a un largo pleito. Además, chocó con la comunidad, que esperaba oportunidades laborales. Esto no se puede repetir.

China y Colombia han sido dos países distantes en todo sentido. Por eso, no podemos esperar que la relación diplomática será la garante de que las cosas se hagan bien. Necesitamos otros actores, como el BID y el Banco Mundial, que están involucrados a fondo con el proyecto, pero que deberán jugar un papel aún más activo para asegurar que todo salga bien. No tenemos el músculo suficiente para que el día que aparezca un problema lo podamos resolver satisfactoriamente.

Todo esto ocurre cuando se anuncia que la economía china está creciendo ‘apenas’ 6 por ciento, su menor tasa de los últimos treinta años. Ojalá esto no dé pie para que el consorcio a cargo del metro tome atajos y trate de mejorar sus estados financieros a expensas nuestras.

Pero no todas las perspectivas son desalentadoras. El Gobierno chino también debe tener en sus cuentas que, así como le ha ido mal en Venezuela y Ecuador –dos países en los que está expuesto en exceso–, las cosas pueden salir mucho mejor en Colombia. Un buen primer paso es construir un metro que sea motivo de admiración para todos los bogotanos. Si aquí hacen bien las cosas, quedaría en evidencia que la tan publicitada Ruta de la Seda sí pasa por Colombia, para beneficio de ambas naciones.

*Exministro de Estado

domingo, 6 de octubre de 2019

"Uribe acudirá al llamado de la Corte, consabido que por lo que se le acusa, fue un revés que él mismo “orquestó” al solicitarle a ese mismo tribunal que se investigara al senador Iván Cepeda Castro"


¡Juzgar en derecho, no en lo político!

Por Emerson Grajales Usma*


La Corte Suprema de Justicia, ha llamado a indagatoria al expresidente Álvaro Uribe Vélez, para este martes 8 de octubre. Una convocatoria en medio de unas confusas actitudes de los togados contra el hoy senador y de paso, no olvidemos que es la primera vez en la historia de Colombia, que esa rama judicial llama a un exmandatario.

No sucedió ni cuando se logró comprobar el ingreso de dineros del narcotráfico a la campaña de Ernesto Samper Pizano.

Aquí lo que está en juego, es la libertad del líder político colombiano. Un ser humano, al que la justicia conjuntamente con fuerzas oscuras, ven como un “trofeo” siempre y cuando lo tengan tras las rejas.

De sobra, se ha hecho un recuento en audios, videos y escritos; de todo lo que Uribe ha logrado para el país desde su llegada a la presidencia en el año 2002.

Su trabajo por Colombia, que no ha cesado aún hoy desde el Legislativo, es muestra fehaciente de su amor por esta Patria.

Son muchos los que han buscado infructuosamente, llegar al poder para mancillar el buen nombre del exgobernador de Antioquia, y hasta llevarlo tras las rejas. Esa impotencia despierta espesa dentera y entonces han buscado aliados para que desde la justicia se minimicen las grandes tareas del ex Jefe de Estado Álvaro Uribe y de paso, frenar su incansable trabajo por hacer del nuestro, un país viable, vivible y solido económicamente.

Uribe, no solo logró que fuera elegido en el 2002. También fue reelegido y obtuvo tanto respaldo que mal persuadió al país (sin querer), para que votáramos por Juan Manuel Santos; quien luego se convirtió en el peor gobernante de Colombia y traicionó a su mentor en aras de entregarle el Establecimiento y la agenda, al terrorismo basado en una falsa paz, con el fin de obtener un inmerecido reconocimiento desde Oslo, Noruega.

Otra muestra, es que por insinuación de Uribe, llevamos al hoy presidente Iván Duque, al Solio de Bolívar.

Uribe acudirá al llamado de la Corte, consabido que por lo que se le acusa, fue un revés que él mismo “orquestó” al solicitarle a ese mismo tribunal que se investigara al senador Iván Cepeda Castro, por manipulación de testigos. Cepeda, un habilidoso hombre sin escrúpulos, que se ha paseado por todas las cárceles del país comprando falsos testigos contra Álvaro Uribe, logró convencer a los Magistrados, para que esa solicitud de Uribe, se le devolviera sin limitantes y sin miramientos de su condición de expresidente, y lo logró con oscura complicidad.

Las marchas que hoy se efectúan en diferentes ciudades de Colombia, y las convocadas para el venidero martes, cumplirán su objetivo cual es apoyar al exmandatario Álvaro Uribe, pero se equivocan quienes piensan que esas mismas manifestaciones lograrán cambiar el rumbo de la determinación de los jueces de Uribe; determinación que uno ingenuamente pensaría que se daría en derecho, y no en lo político.

Aquí lo triste, y como ya lo advirtió en su momento la periodista Vicky Dávila, será la Corte la que determine (a su conveniencia), cual es el verdadero Uribe, el héroe o el villano.

El país y el mundo estamos expectantes sobre lo que pueda suceder, aun cuando para ellos (los togados) ya las cartas están echadas, nada cambiara en estas próximas horas, el entramado que tiene la justicia y los ultra enemigos de Uribe, para perjudicar al exmandatario.

Esperemos a que se abra el telón.

*Asesor y consultor

@Grajalesluise

domingo, 22 de septiembre de 2019

"Quienes consumaron el ataque, tenían pleno conocimiento, donde estaba ubicada mi habitación; la que siempre acostumbraba compartir con mi hermosa matrona".


A 16 años de un atentado

Por Emerson Grajales Usma*


Terminaba otro atardecer a mediados de junio de 2003, cuando ingresaba a mi residencia en la ciudad de Pereira, y luego de cerrar la puerta principal, el teléfono fijo repicaba. Levanté la bocina y una voz masculina me hablo solo para decirme: “Te vamos hacer tragar esas columnas gran hijueputa” de inmediato colgó.

Yo tenía una columna en el diario local La Tarde y otra en El Tiempo/café. Escribía sobre diferentes temas de interés regional y nacional. Por aquellas calendas, el grupo terrorista de las Farc, delinquía en limítrofes de Risaralda y Chocó. También, al occidente de Risaralda existía una débil columna del EPL.

Siempre mis escritos en los últimos días, iban dirigidos a que no se permitieran diálogos regionales con los grupos criminales, como lo había planteado el entonces presidente Andrés Pastrana y cuya propuesta se la “heredó” al gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

En agosto del mismo año (2003), me encontraba en Bogotá cumpliendo temas propios de mi actividad pública, cuando me llegó al mismo domicilio en Risaralda, una segunda amenaza, esta vez fue por escrito y la receptora fue mi Madre. Un sufragio donde se invitaba a mis honras fúnebres. Como vi que luego de la primera amenaza telefónica no había pasado a mayores, a esta segunda opté por  mostrarme igualmente indiferente.

Ya había pasado más de un mes de la segunda amenaza, cuando me encontraba celebrando el día del amor y la amistad el 20 de septiembre de ese año, con unos amigos en un reconocido sitio nocturno de Pereira, ubicado en un céntrico sector y a pocas cuadras de mi residencia donde se hallaban mi Madre y mi hermano Javier el mayor de la familia, quien había llegado de Bogotá, su lugar de permanencia para compartir la celebración al lado de nuestra progenitora.

A las 2.24 a.m de ese 21 de septiembre; el silencio prologando propio de la noche, se vio irrumpido por la fuerte detonación de una bomba que tuvo como blanco mortal, mi casa.

Quienes consumaron el ataque, tenían pleno conocimiento, donde estaba ubicada mi habitación; la que siempre acostumbraba compartir con mi hermosa matrona. Precisamente en mi lecho, se encontraba aquella fatídica noche descansando mi hermano Javier, con tan mala suerte, que sufrió directamente el impacto de las esquirlas, lo que le costó la vida de inmediato.

Precisamente este sábado 21 de septiembre, ya mi hermano cumplió injustamente 16 años de su asesinato, un crimen que nunca debió llegar y del que por fortuna mi ascendiente salió ilesa.

Un atentado, que pesé a existir todas las pruebas, la justicia se ha negado (…y se negó) a esclarecer los hechos y a capturar a sus autores tanto materiales como intelectuales. Nosotros, como familia colombiana, no solo fuimos víctimas del narcoterrorismo, también del estado a través de la impunidad.

La irreparable muerte de Javier, solo sirvió para que engrose el número de personas a los que la parca les llega sin que los jueces de la República arrojen el más mínimo resultado.

Hoy, las amenazas se han extendido a todo un país que vemos en la justicia un aliado pero no precisamente de quienes padecemos las amenazas, sino, de los verdugos que han encontrado amparo en la justicia.  

*Asesor y consultor

@Grajalesluise

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  Dos años sin Carlos Holmes Trujillo García Por Emerson Grajales Usma* No es fácil para mí; quien vivió los últimos nueve años de su vi...